Me esfuerzo, luego publico
Racionalismo aplicado al arte
Nico S.
Sejas, N. (2014, agosto). Me esfuerzo, luego publico. nicosejas.ar. https://nicosejas.ar/blog/textos/me-esfuerzo-luego-publico/
Escribir oponiéndose a géneros consagrados o formas establecidas de interpretar cánones literarios, no es hacer literatura. Expresarse por el mero hecho de poder hacerlo, no implica necesariamente un comportamiento estético. Enfrentarse a una hoja en blanco supone coraje, pero se necesita más.
El hecho literario también se conquista, se construye y se comprueba. El racionalismo no inhibe el arte. Lo potencia. La buena voluntad no crea por azar. Sostener lo opuesto llevaría ingenuamente a pensar que el jazz se produce por generación espontánea, la improvisación del actor es un milagro o el secreto de la orquesta está en su director.
Detrás de todo artista, hay trabajo, oficio. Eso es lo que provoca la verdadera confusión entre artista y obra. La obra se lleva el tiempo que el artista invirtió aprendiendo una técnica.
Con esa técnica, el artista le quiere ganar a la muerte: intenta perdurar. No es un ser egocéntrico ni tampoco un espíritu libre: está sometido a su público, soporta la crítica y necesita del mercado. Por eso, la mirada profesionalizada del arte es más realista que la genialidad caóticamente distribuida de los iluminados de trasnoche.
En la alfabetización casi completa de la sociedad, la aparición de tecnologías fabulosas de comunicación y la liberalización absoluta de los estilos de vida, tal vez resida la deserotizante explicación del fenómeno “poetas contemporáneos”. En el arrepentimiento permanente por la redacción propia, la corrección eterna de esa frase algún día publicable y la autocensura, en el peor de los casos quizás haya un autor audaz. En el mejor, un fabricante de mentiras o un inventor de sueños.